El rendimiento operativo del compresor de amoníaco determina directamente la capacidad de refrigeración y el nivel de eficiencia energética del sistema frigorífico. Un mantenimiento periódico y unas reparaciones oportunas no solo prolongan la vida útil del equipo, sino que también evitan eficazmente las pérdidas de producción y los elevados costes de reparación derivados de paradas no programadas. Las tareas de mantenimiento deben desarrollarse sistemáticamente desde dos vertientes: el cuidado diario y la localización de averías, a lo largo de toda la gestión del ciclo de vida del compresor.
El mantenimiento diario abarca varias tareas obligatorias. En el motor eléctrico, se debe verificar periódicamente que no haya intrusiones de objetos extraños o materiales conductores en su interior, y comprobar que el aislamiento de las bobinas se mantenga en buen estado. La limpieza del equipo y su entorno no debe descuidarse: es necesario eliminar regularmente el polvo acumulado en las superficies del compresor y del condensador. Una capa excesiva de polvo reduce la capacidad de transferencia de calor, lo que puede provocar un funcionamiento a alta presión o incluso una refrigeración insuficiente. El nivel de aceite en el cárter debe inspeccionarse con frecuencia; cuando descienda por debajo de la marca de referencia, se deberá rellenar hasta alcanzar el rango especificado. El aceite lubricante utilizado debe ser previamente decantado y filtrado para eliminar la humedad y las impurezas arrastradas. El grado del aceite para invierno y verano debe ser diferente, para adaptarse a la variación de la viscosidad con la temperatura ambiente y garantizar una lubricación adecuada. En las comprobaciones de estanqueidad, si se detecta salida de amoníaco por el orificio de respiración del cárter, suele deberse al desgaste del empaque del vástago del pistón. Como primera medida, se puede intentar apretar las tuercas de compresión, pero cada ajuste no debe superar media vuelta, para evitar un apriete excesivo que acelere el fallo del empaque.

El diagnóstico de averías frecuentes debe basarse en los parámetros de funcionamiento y en los síntomas observados en el lugar. Ante una dificultad de arranque o imposibilidad total de arrancar, se debe comprobar en primer lugar si la tensión de alimentación es demasiado baja, si las conexiones eléctricas son fiables, y si la placa de la válvula de descarga presenta fugas por rotura que eleven excesivamente la presión en el cárter. La presión de aceite insuficiente o la falta de suministro suelen deberse a una reserva de aceite insuficiente, a tuberías de aceite obstruidas, o a un nivel bajo de aceite en el cárter con formación de espuma por arrastre de líquido de amoníaco. Las soluciones incluyen añadir aceite lubricante, desobstruir las tuberías e investigar la causa raíz de la entrada de amoníaco. Una presión de succión excesivamente baja indica generalmente que la válvula de alimentación de líquido está demasiado cerrada, provocando un aporte insuficiente; se debe abrir más dicha válvula para restablecer el caudal al evaporador. Una temperatura de descarga elevada suele estar relacionada con una lubricación insuficiente, un caudal de agua de refrigeración bajo o un paso de gas obstruido; es necesario revisar secuencialmente los circuitos de lubricación y refrigeración. Las vibraciones y ruidos anormales son causados con frecuencia por desalineación del eje, desgaste de cojinetes, desequilibrio de partes giratorias o holgura de pernos de anclaje; se eliminan mediante la alineación, el reemplazo de cojinetes desgastados y el apriete de las uniones atornilladas. Las fugas de refrigerante en el sistema suelen originarse por adelgazamiento por corrosión o por envejecimiento de los sellos; se deben localizar los puntos de fuga con equipos detectores y sustituir los elementos de sellado correspondientes. El bloqueo del compresor (agarrotamiento del cilindro) se atribuye normalmente a una operación incorrecta o a una lubricación deficiente prolongada; para prevenirla, es fundamental estandarizar los procedimientos operativos y reforzar el mantenimiento diario, evitando daños acumulativos por condiciones anormales.
El mantenimiento de los compresores de tornillo presenta requisitos específicos. El ajuste de la válvula de retorno de aceite en la parte inferior del separador de aceite debe ser preciso, asegurando que el nivel de aceite en el visor aguas abajo del separador se mantenga estable, lo que confirma un retorno adecuado y constante. El sistema de sello de gas seco constituye la barrera crítica para evitar que el amoníaco a alta temperatura y presión del interior del cuerpo del compresor escape al exterior. Durante el funcionamiento, se debe prestar especial atención a su estado, comprobando regularmente la presión del gas de sellado, el caudal y las emisiones por el lado de fuga. Ante cualquier anomalía o indicio de fuga, se debe detener inmediatamente la máquina para investigar y actuar, evitando que un fallo del sello provoque un accidente grave.
El establecimiento de un plan de mantenimiento preventivo es una garantía importante para lograr una operación segura y duradera del equipo. A diario, se deben revisar el nivel de aceite, registrar los parámetros de funcionamiento y escuchar los ruidos de marcha para detectar problemas incipientes. Semanalmente, se recomienda limpiar la superficie del equipo y su entorno, y verificar el estado de las juntas en las conexiones de tuberías. Mensualmente, se deben apretar las conexiones de los terminales eléctricos y comprobar la fiabilidad de los dispositivos de protección, como los relés de presión de aceite y los relés de alta/baja presión. Trimestralmente, se debe cambiar o filtrar el aceite lubricante, evaluar el desgaste de las placas de válvula y medir las variaciones del volumen del espacio muerto. Anualmente, se debe realizar una revisión general completa, incluyendo la calibración y verificación de los instrumentos de medición legal, como válvulas de seguridad y manómetros, para garantizar su precisión y rapidez de respuesta.
La inversión en mantenimiento del equipo es muy inferior al coste de las reparaciones de emergencia tras una avería imprevista. Adoptando una filosofía de gestión basada en la prevención, que combine el cuidado diario con las revisiones programadas, se puede maximizar la seguridad, la eficiencia y la vida útil del compresor de amoníaco.